domingo, 20 de junio de 2010

Baleares es el lugar que deja más satisfecho al turista tras el Caribe


Si algo bueno tienen las vacaciones, es que la mayoría volvemos a casa con buen sabor de boca. Muy pocos confiesan haber pasado un calvario. De los principales destinos turísticos de sol y playa, dos descollan por lo contento que dejan al visitante. Sobre cien, el Caribe consigue entre los turistas un índice de satisfacción de 89 puntos, mientras Balears logra 81.
Los datos proceden de la tesis doctoral del economista Jaume Garau, titulada Tourist satisfaction, dissatisfaction and place attachment at sun and sand mass tourism destinations, centrada en los principales competidores de las islas. Garau, más conocido por su cargo de director general de Fondos Europeos del Govern balear, ha cosechado con este trabajo la calificación de excelente cum laude por unanimidad y ha sido propuesto al premio extraordinario de doctorado de la Universitat de les Illes Balears (UIB). La tesis se ha publicado este año en las principales revistas especializadas, como Annals of Tourism Research.
La investigación se sustenta en 2.423 entrevistas realizadas en 2006 en la puerta de embarque del aeropuerto de Palma. Los sondeados opinan sobre lugares que ya conocen. La peculiaridad de este estudio reside en la comparación de rivales. Si se exceptúa el Caribe, muy por encima del resto, Balears sale bien parada frente a los otros destinos de sol y playa. Por ejemplo, Turquía, un emplazamiento emergente y muy exitoso este verano, se convierte en una máquina de crear descontentos, al sumar sólo 71 puntos. En el polo opuesto se sitúan Italia y Francia, con una calificación de 78, seguidas de Grecia (77), Canarias (76) y la costa peninsular española (75).
En esta tesis se desglosan los factores que contribuyen a la satisfacción del cliente y, una vez ponderados, ayudan a confeccionar este índice. Balears exhibe fortaleza en los atributos relacionados con el sol y la playa, mientras flojea en las variables relacionadas con las actividades culturales y naturales, donde el nivel de agrado desciende a los 64 puntos. En cambio, triunfa gracias a las conexiones aéreas y al estilo de vida local. Este último aspecto tiene mucho que ver con la asiduidad con la que nos visitan.
De las personas interrogadas por Garau y su equipo, el 40% era alemán, el 41% inglés y el 19% español. La encuesta arroja elementos que contribuyen a entender las características del cliente: sólo tres de cada diez tenía estudios universitarios y el 46% dijo ingresar más de 30.000 euros anuales –un porcentaje significativo prefirió no desvelar sus ganancias–. Siete de cada diez se hospedó en un establecimiento hotelero, mientras el resto se repartía entre apartamentos alquilados, de propiedad y casas de amigos.
A diferencia de otros trabajos, donde se pregunta genéricamente a los turistas si volverán a Balears, con resultados abultadamente positivos, en esta ocasión se les pidió por el lugar concreto de las siguientes vacaciones. Esta cuestión tiene chicha porque da idea de cuál es el verdadero grado de repetición de nuestros visitantes y con qué emplazamientos nos son infieles. El 23% reincide al año siguiente mientras un 30% se escapan, a partes iguales, a la Península, Canarias y el Caribe.
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