miércoles, 14 de marzo de 2012

Cubierta en polvo y salitre. Descubriendo India

Mi vuelta de India fue hace dos semanas. Cubierta en polvo y salitre, con chanclas y tirantes aterricé en el nevado aeropuerto de Gatwick (Londres) afrontando lo duro de la vuelta al “mundo real” y dejando atrás una de las mejores experiencias de mi vida. Dos semanas en India fueron suficientes para saber que haré todo lo posible por volver allí. 
Pero empecemos por el principio y centrémonos en aquellos comentarios por mi parte que puedan servir para orientar a  todo aquel que lea este post. 
India, como ya había leído antes de ir allí, es definitivamente un país que uno o ama u odia. En mi caso fue amor a primera vista. El choque cultural es un hecho obvio, pero como todo en la vida, la actitud que uno tenga puede darle el tono positivo o negativo a ese choque. En mi caso todo lo que me chocaba, más felicidad me aportaba, cuantas más cosas diferentes e incomprensibles veía, más sentía el aprendizaje y comprendía la riqueza del mundo en el que vivo. 

Mi itinerario comenzó en Mumbai, donde viví un domingo inmejorable. Tomarse una cerveza en el Blue Frog y disfrutar de una de sus estupendas actuaciones en directo es algo que yo no dejaría pasar para la noche. La comida no es tan recomendable, el interés del sitio recae en la calidad de los artistas que pasan por su escenario y el buen ambiente del local. 
Mi viaje continuó por Jaipur, ciudad caótica y muy bella. Muy recomendable. Se necesitan al menos dos días para disfrutarla bien. Actualmente la misma está en obras por la construcción del metro (sí, el metro! que no hay ni en Mumbai ni en Delhi, increíble pero cierto). La vista del Jal Mahal es una de las más bonitas que he visto.




La visita más obligada del país quizás sea Agra con el Taj Mahal como mayor exponente. Totalmente recomendable, Agra y su monumento al amor son mágicos. Yo disfruté enormemente de una comida desde unos de los varios restaurantes con terraza en el último piso y vistas al Taj.

 Mi llegada al sur de India fue en avión con la compañía de vuelos internos low cost Indi.go. Funcionan muy bien y ofrecen un excelente servicio y atención. Recordad llevar encima la tarjeta de crédito con la que se pagó el vuelo para evitar problemas, aunque nunca te dejan en tierra por no tenerla. El trayecto fue vía Nueva Delhi, de la que sólo pude conocer su tráfico y aspecto de modernidad. Aterricé en Kochi, región de Kerala para emprender un viaje por la naturaleza, las tradiciones y la mejor comida y pescado fresco que uno se pueda imaginar. Fue decepcionante descubrir a qué se refieren las guías que recomiendan la visita a las reservas de elefantes, pero la belleza de sus paisajes y lo divertido de los paseos en houseboat hace que la visita a Kerala merezca la pena.




Separándome del grupo decidí invertir 3 días de mi viaje en la región de Goa, famosa por la belleza de sus playas y la diversión de sus noches, así como el carácter hippie de sus visitantes. Pues bien, las playas son bellas, pero menos naturales de lo esperado, sus visitantes lejos de ser hippies son mayoritariamente grupos organizados venidos de Rusia. Es un lugar perfecto para sentirse más próximo al mundo occidental y pasarlo bien.

Mi viaje continuó de vuelta a Mumbai donde pasé un par de días más antes de volver a casa.

Recomendaciones varias:

·         Recomendación sobre con qué compañía volar: una opción interesante es Turkish Airlines. Ofrecen buena relación calidad precio y además la posibilidad de hacer una aprovechable escala en Istanbul (como yo hice) si se combinan los vuelos y las horas de stop over a gusto del consumidor.

·         Mi rincón en Goa, (Anjuna): cuando uno pasea por la playa de Anjuna y se dirige hacia el sur (dejando a la izquierda el mítico bar Curlis) llega a unas rocas que parecen indicar el final de la misma. Mi recomendación es atreverse a pasear por las rocas y llegar al punto más alejado de la costa para una vista espectáculo de la playa hacia el norte y de la realidad de cómo es la costa no explotada hacia el sur. Con un poco de suerte y si el día no es demasiado ventoso os divertiréis viendo volar a los más atrevidos haciendo parapente sobre vuestras cabezas, ya que el punto de salida está justo encima de ese acantilado.


·         Cómo moverse por India: para largas distancias no dudar en tomar aviones internos de bajo coste. La relación calidad precio de los mismos es realmente buena y las opciones de destinos múltiples. El tren es una experiencia que hay que vivir, pero lo restringiría a un único viaje y eligiendo muy bien el trayecto buscando que las vistas sean el objetivo número 1 del mismo. Por recomendación de los indios que conocí, no aceptar regalos ni comida de nadie en los trenes, ocurren casos de rapto relacionados con tráfico de órganos. 


·         Mi trayecto en tren: Kochi (Kerala)-Goa. Es un trayecto precioso de unas 15h. Yo lo hice en clase 3AC, pero puede hacerse en Sleeper class sino hace mucho calor. Muy recomendable.

·         Recomendación para las féminas: recordar el viejo dicho que dice “allí dónde fueres, haz lo que vieres”. Simplemente ser conscientes de la cultura en la que se está y actuar respetuosamente. No tener en cuenta las excesivas miradas o fotos que nos hagan, hay que tomarlo con filosofía.

·         Miedos que no debemos tener (aunque siempre estemos con los ojos abiertos): En India me he sentido más segura caminando por la calle que en la mayoría del resto de lugares en los que he estado en mi vida. El miedo a ser robado/atacado es mínimo. La población, por muy humilde que sea, es reticente a robar. Nos intentarán vender a precio excesivo, nos pedirán limosna e incluso nos pedirán unas monedas por sacarnos una foto, pero no nos robarán.

·         La foto: pese a que pueda sonar a tópico, el Taj Mahal es “la foto”. La estampa mágica de lndia es el Taj. Monumento al amor que para aquél que, como yo, se enamore del país será símbolo de dicho amor. La fotografía perfecta del Taj no es la típica que todo el mundo realiza sobre su entrada/fachada principal. En mi opinión la foto mágica debe ser tomada desde el otro lado del río Yamuna, desde los jardines Mehtab  Bagh donde Mumtaz Mahal había comenzado las obras del Taj Mahal negro y donde ahora, sobre los restos de dicha obra se emplazan unos preciosos jardines con una vista embelesadora. El atardecer es el momento recomendado.

·         Lo más divertido: para aquellos a los que les guste la música India, intentad encontrar alguna fiesta, celebración local. La forma de diversión de los indios y su amabilidad es indescriptible. Hay que vivirlo.

·         Lo que no debemos olvidar: India es un país complicado en lo económico y social. La desigualdad social está presente allá dónde vayamos y donde miremos. Mi consejo, intentar evitar comprar y comer en cadenas occidentales, es la única pequeña contribución que podemos hacer para equilibrar esa desigualdad. El lenguaje puede ser otro hándicap, la mayoría de la población no habla más que lenguas locales, aunque hay la creencia de que el inglés está muy extendido no es así. Es muy conveniente saber inglés antes de ir a India para poder comunicarse y por seguridad.

·         Lo que no vi y tengo pendiente para la próxima: Varanasi, “la ciudad de los templos”. He oído de gente que va y se queda semanas atrapado en ella por la magia de sus gentes.

      Articulo de Paula Mata para Viajar a todo el mundo  
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