No os discutiré que Viena es una ciudad clásica y que parece aburrida durante el día. Yo me llevé esa impresión la primera vez que visité la capital de Austria. Después de dos días demasiado fríos viendo estatuas, castillos, plazas y museos me di cuenta de que tenía una brutal mezcla de nombres, pinturas y siglos en mi cabeza. Mis amigos y yo nos dirigimos entonces a nuestro apartamento en Viena para planear Para cenar, fuimos a un restaurante que me dejó un gran sabor de boca; uno de los mejores en los que he estado. En particular por su ambiente; un montón de mesas en un jardín y barra libre de salchichas vienesas, acompañadas de todo tipo de pan y mostaza y varios acompañantes como pepinos, cebollas o quesos. El lugar se llama Schweizerhaus y os lo recomiendo antes que La Albertina, la Catedral de San Esteban o la Columna de la Peste.
Por suerte, tengo un amigo que aún vive allí y me recordó con todo detalle los nombres de los locales a los que fuimos en aquella noche y alguna recomendación más. En primer lugar, un local agradable para comenzar la noche: el Alcazar Cocktailbar. Tiene más de 250 cócteles diferentes y ofertas especiales para el sábado, así como noches temáticas otros días de Después de allí fuimos al Havana Club. Un sitio con música latina y muchísima gente con ganas de divertirse. Allí empezamos realmente “la noche” con unas copas de ron y un puro (como auténticos señores), mientras unas chicas nos enseñaban a dar unos pases de baile latinos. Lo pasamos tan bien que nos perdimos y yo acabé con mi amigo y dos chicas en un after que no recordamos donde estaba, pero llegamos a las 12 al hostal justo para recoger nuestras maletas e ir a la estación a coger el tren
Para terminar un último consejo. Si os aburrís de tanto museo y tantos edificios históricos, debéis acercaros hasta el parque de atracciones, donde está el famoso Prater, la noria gigante que te permite ver las mejores vistas de